Casi el 70 % de los latinoamericanos pretenden mantener o aumentar su ingesta de proteínas.
Con la 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belém (PA), el debate sobre la alimentación sostenible cobra protagonismo. A pesar de los debates globales sobre la reducción del impacto medioambiental, casi el 70 % de los latinoamericanos pretenden mantener o aumentar su ingesta de proteínas en los próximos meses.
Principales tendencias de consumo
La carne roja sigue siendo protagonista, especialmente en Brasil, Argentina y Chile, donde más del 75 % de la población afirma no tener intención de reducir su consumo. La Generación Z lidera la preferencia por la proteína bovina (78 %), seguida por los Millennials y la Generación X (64 % cada una). Sin embargo, las señales de cambio son claras: la diversificación es la nueva consigna.
Según nuestros datos, el 44 % de los consumidores latinoamericanos preocupados por la salud han reducido el consumo de carne roja y han optado por alternativas como el pollo, el pescado y los lácteos. En Brasil, el 94 % tiene intención de mantener o aumentar el consumo de pollo, mientras que el 88 % dice lo mismo sobre el pescado. Además, el pescado lidera la intención de aumento (27 %), seguido de las verduras (17 %) y las aves (12 %). Por su parte, la carne roja aparece con solo un 6 % de intención de aumento, mientras que el 13 % pretende reducirla en su dieta.
Crecimiento de los suplementos y bebidas proteicas
Los yogures proteicos muestran potencial de crecimiento en la región, con una intención de aumento que alcanza el 19 % en Colombia, el 18 % en Perú y el 10 % en Brasil. Las bebidas proteicas listas para el consumo han triplicado su penetración desde 2023, a pesar de tener precios hasta un 90 % más altos que la leche saborizada común. Además, la leche aromatizada con proteínas añadidas creció un 188 % en valor, alcanzando más de 50 millones de dólares y 4,2 millones de nuevos compradores. Por el contrario, las barritas proteicas aún no han ganado relevancia: en Brasil, el 60 % nunca ha consumido este tipo de producto.
Desafíos y oportunidades para el sector
Estos cambios revelan un panorama dinámico en América Latina: las carnes y los lácteos pierden compradores, pero los quesos y los yogures crecen en penetración; el pollo mantiene el liderazgo como proteína animal favorita; y el pescado se consolida como apuesta a largo plazo.
Paralelamente, la sostenibilidad surge como un diferencial competitivo, con consumidores que exigen un equilibrio entre tradición y responsabilidad, lo que abre espacio para prácticas ESG e innovación en trazabilidad.
Con un 36 % del presupuesto doméstico destinado a alimentos y bebidas, y las proteínas representando el 32 % de ese total —con la carne bovina liderando el 35 % del gasto y el 24 % del consumo—, queda claro el tamaño del impacto y la oportunidad. Es hora de que el sector demuestre su capacidad para reinventarse y contribuir a un futuro más sostenible.
El futuro de las proteínas
Además de la carne roja, crece la búsqueda de diversificación proteica y salud. El pescado y las aves lideran la intención de aumento, mientras que categorías como los yogures proteicos y las bebidas enriquecidas con proteínas avanzan rápidamente, incluso con precios elevados. Este escenario indica que la innovación y el posicionamiento sostenible serán diferenciales decisivos para las marcas que deseen mantenerse relevantes en un mercado en el que los consumidores exigen un equilibrio entre tradición, salud y responsabilidad medioambiental.
Con la COP30 situando la alimentación en el centro de los debates sobre el clima, el sector de las proteínas se enfrenta a un momento decisivo: ¿cómo equilibrar la tradición, la salud y la responsabilidad medioambiental sin perder relevancia? La respuesta está en la innovación y la transparencia.
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