Contar con el surtido adecuado es esencial, pero no garantiza la compra. Muchas estrategias de fijación de precios siguen basándose en la lógica interna de la empresa, sin tener en cuenta cómo perciben los compradores el valor y cuánto están realmente dispuestos a gastar en cada compra.
Aquí es donde surge una distinción clave: el precio no es lo mismo que el desembolso. Un producto puede tener un precio competitivo, pero si el gasto total del comprador resulta elevado, es posible que la compra no se lleve a cabo.
Cuando el precio se ajusta al comportamiento real del gasto, deja de ser un obstáculo para convertirse en un factor que impulsa la conversión.
«Price Brackets» permite analizar cómo se distribuye el gasto del consumidor dentro de la categoría, identificar rangos de precios relevantes y detectar oportunidades para mejorar la estructura de precios. Este enfoque facilita la armonización entre el precio, el valor percibido y el contexto de compra. La aplicación de este enfoque permite mejorar la relevancia de la cartera de productos, optimizar la experiencia de compra, aumentar la conversión y generar más valor en cada ocasión.
El resultado es una gama de productos que no solo está disponible, sino que realmente se puede comprar. La clave no está en fijar precios, sino en adaptarlos a la realidad del comprador. Porque el precio adecuado no solo vende más, sino que genera más valor.
El siguiente paso está claro: evaluar si tu estrategia de precios está aprovechando al máximo las oportunidades.
¿Tu precio fomenta o frena la compra? Habla con nuestros expertos.

