Los hábitos alimentarios de los hogares ecuatorianos están cambiando. Más que un ajuste motivado por la situación económica, los datos revelan una transformación en la forma en que las personas valoran los alimentos que incorporan a su dieta diaria.
Según un estudio nacional de Worldpanel realizado por Numerator, el 42,9 % de los hogares ha reducido el consumo de embutidos durante los últimos seis meses, lo que indica que la categoría se enfrenta a una situación diferente a la de años anteriores. La principal presión ya no proviene del precio, sino de los consumidores, que dan prioridad al bienestar y toman decisiones de compra cada vez más informadas.
Los resultados muestran que el 36 % de los hogares que redujeron su consumo lo hicieron para llevar una alimentación más saludable. Además, el 23 % decidió sustituir los embutidos por otras fuentes de proteína, mientras que el 15 % tomó esta decisión por recomendación médica. Por el contrario, apenas el 5 % señala el precio como la razón principal para reducir su consumo.
Estos datos ponen de manifiesto que la categoría se enfrenta a un cambio de percepción. Si antes competía principalmente por la comodidad o el precio, hoy debe dar respuesta a unos consumidores que prestan mayor atención a la composición de los alimentos, sus propiedades nutricionales y el papel que desempeñan en una dieta equilibrada.
La Costa lidera el cambio en los hábitos de consumo
La reducción del consumo no se produce con la misma intensidad en todo el país.
La Costa registra la mayor proporción de hogares que declaran haber reducido el consumo de embutidos, con un 47 %, seguida de Guayaquil (43 %), Quito (41 %) y la Sierra (38 %).
El estudio también identifica diferencias según el nivel socioeconómico. En los hogares de los estratos altos (AB), la reducción se debe principalmente a una decisión consciente relacionada con el bienestar y la salud. En los segmentos medios predominan las recomendaciones y las tendencias de alimentación saludable, mientras que en los hogares con menores ingresos el factor económico cobra algo más de relevancia, aunque la salud sigue siendo el principal factor que impulsa el cambio.
Las principales ocasiones de consumo empiezan a perder terreno
La disminución no solo se refleja en el volumen consumido, sino también en los momentos del día en los que, tradicionalmente, los embutidos tenían mayor presencia.
Las comidas y las cenas concentran el 46 % de la pérdida de oportunidades de consumo, mientras que los desayunos representan otro 36 %. El estudio también señala una menor presencia de esta categoría en las meriendas infantiles, los aperitivos y las reuniones sociales.
La tendencia apunta a que los embutidos están perdiendo terreno precisamente en aquellas ocasiones en las que, históricamente, solían ser una opción habitual. Si esta tendencia continúa, la categoría se enfrentará al reto de recuperar su relevancia en los momentos cotidianos de alimentación.
El reto ya no es el precio, sino la percepción
Los resultados del estudio muestran que el debate en torno a los embutidos ha cambiado. El reto para el sector ya no consiste únicamente en competir en precio o comodidad, sino en reforzar la percepción de valor ante un consumidor que busca una mayor transparencia y evalúa con más detalle los alimentos que consume.
En este contexto, aspectos como la calidad, la innovación, el perfil nutricional y una comunicación más clara sobre el papel que desempeñan estos productos en una alimentación equilibrada cobran cada vez más importancia a la hora de responder a las expectativas de un consumidor más informado y exigente.
Metodología
El estudio fue realizado por Worldpanel by Numerator a partir de 1.100 entrevistas a hogares ecuatorianos, realizadas durante el mes de junio de 2026, con el objetivo de comprender las razones que explican la reducción del consumo de embutidos y los cambios en los hábitos alimentarios del país.

