Un 2025 que cambió las reglas del consumo
Nuestro último informe «Consumer Insights» muestra que el año 2025 ha dejado una huella profunda en los hábitos de compra de los hogares bolivianos. Entre el aumento constante de los precios, la fluctuación del dólar paralelo y los ajustes en los precios de los combustibles a finales de año, las familias no solo se han adaptado, sino que han reorientado sus decisiones de compra, abriendo un nuevo capítulo en el consumo masivo del país.
A pesar de las dificultades del contexto, el mercado de productos de gran consumo cerró con un crecimiento del 1,8 % en volumen y un aumento del 23 % en valor, impulsado principalmente por un precio medio que subió un 21 %, en línea con la inflación anual.
El contraste entre un primer semestre dinámico y un cierre de año más moderado pone de manifiesto una tendencia clave: 7 de cada 10 categorías crecieron o mantuvieron su volumen, gracias a la incorporación de nuevos hogares compradores.
El 30 % restante se redujo debido a tres factores decisivos:
- fuertes subidas de precios,
- compras más espaciadas,
- el abandono de categorías específicas.
En este nuevo contexto, la penetración —la incorporación de más hogares compradores— fue el principal motor del crecimiento.
Una idea ha marcado el año: el consumidor boliviano no solo reaccionó ante la presión económica, sino que tomó decisiones más estratégicas, planificó mejor, comparó más y reorganizó su cesta de la compra combinando necesidad y oportunidad. Una evolución que plantea cuestiones importantes de cara a 2026.
Promociones: el regreso de un motor decisivo
Tras una pausa provocada por las subidas de precios, las marcas retomaron el ritmo de sus estrategias promocionales. Y el consumidor respondió rápidamente.
Las promociones con obsequios han recuperado fuerza en numerosas categorías y se han consolidado como un mecanismo eficaz para atraer y fidelizar a los compradores más sensibles al precio. Para las empresas, el mensaje es claro: las estrategias promocionales vuelven a influir directamente en la elección de marca.
El papel cada vez más importante de las marcas nacionales
El hogar boliviano incorporó más categorías a su rutina, impulsado por un factor clave: un mayor acceso y una mayor oferta nacional. Las marcas bolivianas lograron posicionarse gracias a precios competitivos, una mayor disponibilidad y una propuesta adaptada a las nuevas prioridades del consumidor.
Este fenómeno no solo diversifica la cesta de la compra, sino que reconfigura la estructura del consumo masivo y abre nuevas oportunidades para los fabricantes y distribuidores locales.
Canales: entre el ahorro, la comodidad y la omnicanalidad emergente
El año 2025 trajo consigo una combinación de canales más equilibrada, en la que el consumidor combina ahorro, accesibilidad y comodidad en función de sus necesidades del momento.
- Los mercados y las ferias lideran el crecimiento en volumen.
- Los minimercados ganan terreno como formato emergente de conveniencia.
- El canal moderno se mantiene estable, aunque con menor intensidad por episodio.
- El comercio electrónico, aún en fase de consolidación, empieza a ganar terreno entre los compradores bolivianos.
Para las empresas B2B y los minoristas, esta combinación exige estrategias más segmentadas y una presencia que se adapte a los distintos momentos de la compra.
Un comprador más resiliente, selectivo y estratégico
Los datos de cierre del cuarto trimestre de 2025 revelan que el consumidor afronta la presión económica tomando decisiones más meditadas. Hoy en día, da prioridad a:
- precio,
- ofertas,
- formatos pequeños,
- marcas nacionales,
- mezcla optimizada de canales,
- opciones que combinen ahorro y comodidad.
El consumidor boliviano ya ha cambiado y seguirá cambiando. Su comportamiento demuestra resiliencia, una mayor conciencia a la hora de comprar y una capacidad cada vez mayor para reorganizar sus gastos de forma estratégica.

