¿Cómo será ir de compras en 2026?
Hoy en día, las compras constituyen una de las principales variables de ajuste de los hogares ante la caída del consumo.
Aunque el 72 % de los hogares afirma no tener ganas de gastar, las compras relacionadas con la moda se encuentran entre las partidas que más se recortan con frecuencia, ya que el 66 % de los franceses tiene previsto reducir estos gastos, por delante incluso de algunas actividades de ocio.
Esta tendencia se refleja directamente en el mercado, que ya se encuentra en retroceso: los volúmenes de compra disminuyen un 5,1 %, el gasto un 4,6 % y la frecuencia de compra un 6,3 %. En consecuencia, esta última se sitúa ahora en 19,4 compras al año, frente a las 23,5 de 2019, lo que pone de manifiesto una clara desaceleración de los hábitos de consumo.
Si el 53 % de los compradores reduce su gasto en moda en 2026, cerca del 47 % lo mantiene o lo aumenta. Las reducciones más importantes provienen principalmente de los grandes compradores del mercado, que tienen mayor capacidad para prescindir de las compras consideradas no esenciales.
«En un contexto caracterizado por una competencia cada vez más intensa y unos consumidores más exigentes, el precio ya no constituye, por sí solo, un factor de éxito duradero. Las marcas que obtienen buenos resultados son aquellas que logran ofrecer un verdadero valor añadido, forjar una relación de confianza con sus clientes y fidelizarlos a largo plazo. Ahora más que nunca, los actores del mercado deben replantearse sus puntos de contacto combinando de forma eficaz la experiencia en tienda con los recorridos digitales. La omnicanalidad, así como la aparición de nuevos usos tecnológicos, representan hoy en día palancas fundamentales para acompañar la transformación del comercio minorista de la moda.»
Hélène Janicaud, experta de Fashion Worldpanel by Numerator.
La guerra de precios ya no basta
En diez años, las cadenas que practican la política de «precios bajos todos los días» han ganado más de 10 puntos de cuota de mercado en volumen, alcanzando casi el 29 % del mercado. Sin embargo, el estudio revela que no todos los modelos de precios tienen el mismo éxito. En un entorno que se ha vuelto extremadamente competitivo, el mero argumento del precio ya no garantiza el crecimiento.
El mercado se polariza
El mercado de la moda se polariza entre actores muy competitivos en cuanto a precios, como Temu y Shein, y marcas de gama alta que apuestan por la fidelización y el valor percibido. Aunque Temu supera ya a Shein en número de compradores, algunas marcas de gama alta salen airosas gracias a una mejor relación con el cliente, con una fidelidad al alza desde 2016. Zara ilustra esta dinámica, lo que confirma que el crecimiento no se basa únicamente en los precios, sino también en la imagen y la fidelización.

Una redefinición de los procesos de compra
En un mercado en retroceso, los operadores omnicanal resisten mejor que los «pure players», mientras que los consumidores recurren cada vez más a las tiendas físicas, a pesar de la disminución del número de puntos de venta.
El apego al comercio de proximidad sigue siendo fuerte. Al mismo tiempo, el ámbito digital evoluciona con el auge de las redes sociales en la compra y el descubrimiento de productos, así como con el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y los chatbots, que están transformando progresivamente la experiencia del cliente.
En un entorno cada vez más competitivo, la mera promesa de precios bajos ya no basta para garantizar el rendimiento. El crecimiento se basa ahora en la diferenciación, la fidelización de los clientes y la capacidad de las marcas para replantearse sus procesos de compra. Ahora más que nunca, el enfoque omnicanal y los nuevos usos tecnológicos se imponen como las principales palancas de transformación y desarrollo del comercio minorista de la moda.

