El presupuesto de las familias brasileñas está cambiando, y no solo por culpa de la inflación

Gestionar el presupuesto nunca ha sido una tarea sencilla para los brasileños. Sin embargo, en los últimos años, un nuevo fenómeno ha comenzado a transformar esta dinámica. Además de los gastos tradicionales en alimentación, higiene, salud y ocio, han surgido nuevas categorías que ahora compiten por hacerse un hueco en los ingresos disponibles de las familias.

Es el caso de los medicamentos para adelgazar a base de GLP-1 y de las apuestas deportivas.

Aunque forman parte de universos completamente diferentes, ambos representan gastos que han crecido rápidamente y que hoy en día compiten directamente con el consumo cotidiano.

Según datos de Worldpanel by Numerator, este cambio ya está empezando a modificar no solo la forma en que los brasileños distribuyen sus recursos, sino también lo que incluyen —o dejan de incluir— en su cesta de la compra.

La preocupación por la salud sigue aumentando incluso en un contexto de restricciones económicas

Los datos muestran que la presión sobre el presupuesto sigue siendo elevada.

En la actualidad, el 31 % de los brasileños afirma tener dificultades económicas. Aun así, crece el número de consumidores que dan prioridad a las inversiones relacionadas con la salud y el bienestar.

En tan solo un año, el grupo de consumidores clasificados como «Health Actives» ha pasado del 26 % al 30 % de la población, lo que indica que cuidar la salud ha dejado de ser solo un objetivo a largo plazo y ha pasado a ocupar un lugar importante en las decisiones de compra.

Este comportamiento ayuda a explicar el auge de los medicamentos para adelgazar en Brasil.

Su uso sigue siendo limitado, pero el impacto financiero ya es significativo

Aunque los medicamentos a base de GLP-1 todavía están presentes en solo el 2,4 % de los hogares brasileños, su impacto en el presupuesto familiar ya es bastante significativo.

Según Worldpanel by Numerator, el tratamiento supone un gasto anual de unos 10 000 reales.

Ante este gasto, casi la mitad de los usuarios (47 %) afirma haber reducido otros gastos para poder seguir tomando la medicación.

Más que una nueva categoría de consumo, los GLP-1 han pasado a representar una decisión económica importante dentro del presupuesto familiar.

El tratamiento también modifica la cesta de la compra

El efecto de los medicamentos no se refleja únicamente en el gasto sanitario.

Además, modifica el comportamiento de compra dentro del supermercado.

Una vez iniciado el tratamiento:

  • El 55 % de los usuarios redujo el consumo de alimentos y bebidas.

Los cambios se reflejan tanto en las intenciones como en las compras realmente realizadas.

La mitad de los usuarios afirma que tiene intención de consumir menos harina, mientras que el 37 % afirma que debería reducir el consumo de pan.

En la práctica, los datos muestran que estos consumidores gastan:

  • Un 15 % menos con las pastas
  • Un 15 % menos de harina de trigo
  • Un 10 % menos con galletas rellenas

La disminución del apetito acaba modificando el equilibrio entre los distintos grupos de alimentos, lo que favorece unas elecciones más selectivas.

El autocuidado cobra aún más importancia

Mientras que algunas categorías pierden cuota de mercado, otras pasan a ocupar una parte mayor del presupuesto.

Entre los usuarios de GLP-1, el gasto en productos relacionados con el bienestar y el autocuidado es significativamente superior al de la población media.

Los desembolsos son:

  • Un 68 % más en bebidas deportivas
  • Un 56 % más en productos energéticos
  • Un 43 % más en cremas faciales

También aumenta el consumo de champús, acondicionadores y pasta de dientes.

Los datos muestran que el uso de estos medicamentos está relacionado con una visión más amplia de la salud, que va más allá de la alimentación e influye en diferentes hábitos de consumo.

Ni siquiera la búsqueda de la salud acaba con los pequeños placeres

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que cambiar la alimentación no implica renunciar por completo a los alimentos asociados al placer.

El chocolate sigue formando parte de la rutina de estos consumidores.

La mitad de los usuarios afirma que tiene intención de mantener o incluso aumentar el consumo de este tipo de productos.

En la práctica, el gasto en chocolates es un 60 % superior a la media de la población.

Este comportamiento demuestra que el consumidor no renuncia por completo a los momentos de placer. En cambio, empieza a tomar decisiones más conscientes, buscando un equilibrio entre la salud, el bienestar y la satisfacción personal.

Las apuestas también han empezado a disputarse un hueco en el presupuesto de las familias

Si, por un lado, aumenta la inversión en salud y bienestar, por otro, una categoría completamente diferente también está ganando terreno en el gasto de los brasileños: las apuestas deportivas.

Los datos de Worldpanel by Numerator muestran que, en 2025, el 4 % de los hogares brasileños realizaron apuestas deportivas, un porcentaje que pone de manifiesto que esta práctica ha dejado de ser un nicho para pasar a formar parte de la realidad de millones de consumidores.

El gasto medio anual asciende a 820 reales por hogar, una cifra un 7,3 % superior a la registrada el año anterior.

Esta situación llama aún más la atención entre las familias que ya se enfrentan a dificultades económicas. En los hogares endeudados, el gasto en apuestas es un 14 % superior a la media de los consumidores, lo que indica que este gasto también ha pasado a ocupar un lugar relevante en el presupuesto familiar.

Más que categorías diferentes, nuevas prioridades de consumo

A primera vista, los medicamentos para adelgazar y las apuestas deportivas parecen no tener ninguna relación.

Uno está relacionado con la salud. El otro, con el entretenimiento.

Sin embargo, ambos ponen de manifiesto la misma transformación: los nuevos gastos han pasado a competir por unos recursos que, hasta hace unos pocos años, se destinaban casi exclusivamente a las categorías tradicionales de bienes de consumo.

Este cambio supone un mayor reto para las marcas y los minoristas.

La competencia ya no se da únicamente entre fabricantes de una misma categoría. Ahora se da entre diferentes necesidades, deseos y prioridades que compiten por hacerse un hueco dentro de un presupuesto limitado.

Cada nuevo gasto que se incorpora a la rutina del consumidor supone, potencialmente, menos recursos disponibles para otras categorías.

La cesta de la compra se ha vuelto más dinámica

Los datos muestran que el consumidor brasileño sigue consumiendo, pero lo hace de forma cada vez más selectiva.

Cuando decide invertir en un tratamiento médico, reajusta otros gastos para hacer frente a ese nuevo compromiso económico.

Cuando empiezas a gastar en apuestas deportivas, también estás redirigiendo recursos que antes se destinaban a otros fines.

Al mismo tiempo, busca conservar aquellas categorías que considera importantes para su calidad de vida, como los productos relacionados con el autocuidado y los pequeños momentos de capricho.

Esta combinación hace que el comportamiento de compra sea más complejo y menos predecible que en años anteriores.

Hoy en día, limitarse a analizar el rendimiento de una categoría ya no basta para explicar las decisiones del consumidor.

¿Qué significa esto para la industria y el comercio minorista?

El aumento de los gastos en productos como el GLP-1 y las betas pone de manifiesto que la competencia por el presupuesto de los consumidores ha entrado en una nueva fase.

Las marcas deben tener en cuenta que parte de la renta disponible de las familias se está destinando a categorías que antes tenían una participación reducida en el presupuesto familiar.

En este contexto, para seguir siendo relevante es necesario comprender qué necesidades considera prioritarias el consumidor y cómo contribuye cada categoría a ese equilibrio.

Los productos relacionados con la salud, el bienestar, la comodidad o el placer siguen encontrando su lugar en el mercado, pero deben demostrar claramente el valor que aportan.

Al mismo tiempo, las categorías tradicionales empiezan a competir por la atención del consumidor con gastos que no pertenecen al ámbito del consumo masivo, lo que aumenta el nivel de competencia por cada real disponible.

Idea clave

El consumidor brasileño no solo está reorganizando su cesta de la compra. Está reorganizando todo el presupuesto familiar. Y, en este nuevo panorama, categorías como los medicamentos GLP-1 y las apuestas deportivas pasan a competir directamente por los recursos que antes se destinaban al consumo tradicional.

Preguntas frecuentes

▼ ¿Ha influido ya el uso de los medicamentos GLP-1 en el consumo en Brasil?

Sí. Aunque todavía solo están presentes en el 2,4 % de los hogares brasileños, los usuarios de estos medicamentos ya están reduciendo el gasto en diversas categorías de alimentación y aumentando la inversión en productos relacionados con la salud y el autocuidado.

▼ ¿Cuánto cuesta, de media, un tratamiento con GLP-1?

Según Worldpanel by Numerator, el coste anual ronda los 10 000 reales brasileños, y el 47 % de los usuarios afirma haber reducido otros gastos para poder seguir con el tratamiento.

▼ ¿Cómo influyen los GLP-1 en la cesta de la compra?

Tras iniciar el tratamiento, el 55 % de los usuarios redujo el consumo de alimentos y bebidas. También se observan reducciones en la compra de pasta (-15 %), harina de trigo (-15 %) y galletas rellenas (-10 %).

▼ ¿Qué repercusión tienen las apuestas deportivas en el presupuesto familiar?

En 2025, el 4 % de los hogares brasileños realizaba apuestas deportivas, con un gasto medio anual de 820 reales por hogar. Entre las familias endeudadas, este gasto es un 14 % mayor.

▼ ¿Qué tienen en común las apuestas y los medicamentos GLP-1?

Aunque pertenecen a mercados diferentes, ambos han empezado a competir por un espacio en el presupuesto de las familias brasileñas, lo que influye en la forma en que los consumidores distribuyen sus gastos y establecen prioridades entre las distintas categorías.

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