El consumidor mexicano está entrando en una etapa de mayor cautela. Ante un contexto caracterizado por una menor inversión pública, un crecimiento del empleo concentrado en el sector informal y nuevas presiones sobre el presupuesto familiar, los hogares están ajustando sus decisiones de compra.
Esto no significa únicamente gastar menos. Los consumidores buscan encontrar un equilibrio entre precio, calidad, beneficio y experiencia, y eligen de forma más selectiva qué comprar, dónde hacerlo y qué consideran que realmente merece la pena.
Los datos del informe «Consumer Insights Q2 2026» de Worldpanel by Numerator reflejan esta situación: durante el segundo trimestre de 2026, el consumo de los hogares mexicanos se redujo un 2,0 %, una caída que no se observaba desde 2018.
Al mismo tiempo, hay factores que contribuyen a mantener la capacidad de consumo. Entre 2018 y 2026, la capacidad de compra asociada al salario mínimo pasó de cinco a once productos de la cesta de consumo masivo. Además, en 2026 se destinarán alrededor de un billón de pesos a programas sociales, con 43 millones de beneficiarios.
El resultado es un consumidor que no necesariamente reacciona ante esta situación dejando de comprar, sino redistribuiendo sus recursos y mostrándose más exigente con el valor que recibe a cambio de su gasto.
¿Qué canales están creciendo en México?
Incluso en un contexto de contracción del consumo, algunos canales siguen encontrando oportunidades de crecimiento.
El comercio electrónico, los clubes de precio, las tiendas de descuento extremo y determinadas cadenas de farmacias están captando parte de esta redistribución del gasto.
Entre ellos, el comercio electrónico destaca por haber incorporado a cuatro millones de nuevos compradores.
Durante el segundo trimestre de 2026, la compra en línea de productos de consumo masivo alcanzó una penetración del 69,7 % de los hogares mexicanos y representó el 3,1 % del gasto total.
El gasto medio en el canal ascendió a 906 pesos, lo que supone un incremento del 5,1 %, mientras que el ticket medio alcanzó los 320 pesos, un 14,7 % más que en el periodo comparable.
Durante ese mismo trimestre, el comercio electrónico aportó un 23,3 % del crecimiento del gasto entre los canales que registraron avances durante ese periodo, gracias a que los importes medios de las compras fueron superiores a los observados en otros formatos.
Sin embargo, para comprender este crecimiento hay que ir más allá del comercio electrónico como única categoría. A medida que aumenta la adopción de la tecnología digital, también se va especializando el papel que desempeña cada plataforma en los hábitos de compra.
Cada plataforma digital responde a una misión de compra diferente
Los hogares mexicanos no utilizan todos los entornos digitales de la misma manera.
En las aplicaciones de reparto a domicilio destacan los alimentos, las bebidas, los productos lácteos y los productos para bebés, una composición que también se observa en las páginas web de los supermercados y otros comercios físicos.
Las plataformas de comercio electrónico puro, por el contrario, cuentan con una mayor presencia de productos de cuidado personal y medicamentos sin receta, mientras que en las compras realizadas a través de las redes sociales destacan las bebidas.
La fragmentación también se observa entre los propios actores del sector digital. Amazon y Mercado Libre generaron conjuntamente cerca del 30 % del crecimiento del canal durante el último año, mientras que otras alternativas de comercio electrónico que operan a través de aplicaciones o WhatsApp aportaron otro 26,5 %.
Esta especialización plantea un nuevo reto para los fabricantes y los minoristas. El comercio electrónico ha dejado de ser únicamente una extensión digital de la tienda física y ahora responde a procesos de compra con dinámicas propias.
Por eso, estar disponible en línea ya no es suficiente. Las marcas deben comprender qué problemas espera resolver el comprador en cada plataforma y adaptar a esa necesidad su surtido, su propuesta de valor y su comunicación. Una estrategia que funcione en la web de un supermercado no tiene por qué responder de la misma manera a las expectativas de quien compra en un marketplace, en una aplicación de reparto a domicilio o a través de las redes sociales.
La salud y el bienestar también empiezan a transformar la cesta de la compra
La búsqueda de valor no es el único factor que influye en las nuevas decisiones de compra. Las prioridades relacionadas con la salud y el bienestar también están empezando a modificar determinadas cestas de la compra.
Los resultados del estudio «The Health Effect LATAM 2026», elaborado por Worldpanel by Numerator, muestran un creciente conocimiento de los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, que se utilizan bajo prescripción médica para determinadas afecciones de salud.
En México, alrededor de 7 millones de hogares afirmaron conocer estos medicamentos.
El 3,8 % de los hogares declaró tener algún usuario, mientras que otro 5,7 % indicó que se plantearía utilizarlos.
Entre los hogares que indican tener consumidores, se observa una reducción de entre el 15 % y el 32 % en la compra media de 17 categorías, entre las que se incluyen pasteles, miel y jarabe de maíz, preparados para la leche, chocolate, galletas, bebidas con zumo y néctar, leche condensada y refrescos.
Estos consumidores también señalan cambios en otros hábitos, entre ellos un menor consumo de alcohol, dulces, golosinas y comidas en restaurantes, junto con una mayor preferencia por las proteínas magras.
Los resultados muestran una relación entre el uso declarado de GLP-1 y una composición diferente de la cesta de la compra en estos hogares. Más que atribuir todos los cambios exclusivamente a estos medicamentos, los datos permiten observar cómo las nuevas prioridades en materia de salud empiezan a convivir con las presiones económicas como otro factor que influye en las decisiones de consumo.
De comprar más a elegir mejor
El comportamiento del consumidor mexicano en 2026 pone de manifiesto que una contracción del consumo agregado no implica que todas las categorías y canales se enfrenten a la misma dinámica.
Los hogares están tomando decisiones más selectivas y el valor ya no se limita necesariamente a buscar el precio más bajo. Dependiendo de la ocasión y la necesidad, pueden alternar entre distintos canales, marcas propias, alternativas de gama alta y nuevas soluciones digitales.
Esto ayuda a explicar por qué hay margen para el crecimiento incluso cuando el consumo total pierde dinamismo. El gasto no solo se contrae, sino que también se redistribuye.
Para los fabricantes y los minoristas, la oportunidad reside en identificar hacia dónde se está orientando el consumidor y qué beneficio busca en cada decisión. Acompañar los canales emergentes, comprender los distintos motivos de compra y dar visibilidad a la propuesta de valor será cada vez más importante para justificar cada peso que los hogares decidan invertir.

