En un contexto marcado por una mayor presión sobre el presupuesto familiar, los hogares chilenos están adaptando sus decisiones de consumo. Sin embargo, un nuevo estudio de Worldpanel by Numerator revela que la salud y el bienestar siguen ocupando un lugar destacado entre sus prioridades.
Según el informe, el porcentaje de hogares chilenos clasificados como «en dificultades» —aquellos que declaran que todos sus ingresos se destinan a los gastos mensuales, sin margen adicional— aumentó del 20 % en 2025 al 28 % en 2026, lo que supone un incremento de 8 puntos porcentuales en solo un año.
Al mismo tiempo, la inflación interanual en Chile se situó en el 2,8 % y el desempleo en el 8,9 % en marzo de este año, según las últimas cifras tenidas en cuenta por el estudio, lo que configura un panorama que exige una mayor planificación y control de las decisiones de compra.
La búsqueda del bienestar resiste la presión sobre el presupuesto
A pesar del deterioro de la situación financiera que declaran los hogares, la búsqueda de hábitos más saludables se mantiene firme.
Los denominados «Health Actives» —hogares que adoptan de forma constante diversas prácticas relacionadas con la alimentación y el estilo de vida para mantenerse sanos— alcanzarán el 36 % en Chile en 2026.
Esta tendencia también se refleja en el gasto, donde las marcas convencionales y de gama alta han recuperado terreno en los últimos meses.
A nivel latinoamericano, el segmento de «Autocuidado y Bienestar» —que incluye bebidas y alimentos funcionales, alimentos frescos, productos de belleza, alternativas a los lácteos y medicamentos sin receta, entre otras categorías— ya representa el 19 % del gasto en consumo masivo y crece un 12 % con respecto al año anterior, tres veces más que el ritmo registrado por los productos de primera necesidad (+4 %).
Para Victoria Montecino, directora de cuentas de Análisis Avanzado de Worldpanel by Numerator, estos resultados ponen de manifiesto que, incluso ante mayores restricciones presupuestarias, el bienestar sigue ocupando un lugar relevante en las decisiones de consumo. El consumidor chileno está reordenando sus prioridades y tratando de mantener aquellas elecciones que percibe como una inversión concreta en su salud y calidad de vida.
El autocuidado gana terreno en las decisiones de consumo
En el marco de esa reorganización, algunas categorías relacionadas con el autocuidado están experimentando un crecimiento especialmente dinámico.
Los medicamentos de venta libre (OTC), impulsados en parte por los multivitamínicos, se encuentran entre las categorías que contribuyen al crecimiento de este segmento de consumo.
Los sectores de la belleza y las bebidas funcionales también registran un buen rendimiento, lo que refuerza la tendencia hacia productos relacionados con el cuidado personal y el bienestar.
Esta evolución pone de manifiesto cómo, incluso ante una mayor presión sobre el presupuesto, determinadas categorías relacionadas con el bienestar siguen teniendo importancia dentro de la cesta de la compra de los consumidores.
El bienestar físico de los hogares chilenos vuelve a los niveles de 2024
De forma complementaria, el bienestar físico percibido por los hogares chilenos también muestra una recuperación.
Tras caer del 57 % en 2024 al 49 % en 2025, volvió a situarse en el 57 % en 2026, recuperando así el nivel anterior a la caída.
Esta recuperación se produce en un momento en que los consumidores se enfrentan a un panorama económico más difícil y pone de relieve la importancia que siguen teniendo para los hogares las decisiones relacionadas con la salud y el bienestar.
El reto para las marcas: demostrar su valor con un presupuesto más ajustado
En este contexto, el reto para las marcas ya no es solo estar en la categoría adecuada, sino demostrar con datos por qué su producto merece ocupar un lugar prioritario en el presupuesto de los hogares.
Según explica Montecino, existe una clara oportunidad para aquellas marcas que consigan transmitir beneficios funcionales concretos, sin perder de vista que el precio sigue siendo un criterio decisivo para el consumidor chileno.
En última instancia, hoy en día crece aquello que el consumidor valora, al tiempo que se ajusta lo esencial. Para las marcas, comprender esta reorganización de prioridades será clave para responder a un consumidor que busca equilibrar las restricciones económicas con aquellas decisiones que considera relevantes para su salud, bienestar y calidad de vida.

