El consumidor colombiano sigue comprando, pero ya no de la misma manera. En un contexto en el que la inflación vuelve a ejercer presión sobre el presupuesto familiar y el coste de la vida sigue siendo una preocupación constante, los hogares están cambiando la forma en que administran cada peso.
Los datos del informe «Consumer Insights Q1 2026», elaborado por Worldpanel by Numerator, muestran un panorama de consumo más racional, selectivo y estratégico. Aunque el gasto sigue creciendo, las decisiones de compra reflejan una búsqueda más consciente del valor, el bienestar y el equilibrio financiero.
Durante el primer trimestre de 2026:
- La cesta de la compra creció un 4,6 % en valor
- El volumen aumentó más del 2,5 %
- El gasto por compra aumentó un 1,9 %
El consumidor colombiano sigue activo, pero está reajustando sus prioridades para mantener su calidad de vida en un contexto económico que sigue siendo difícil.
La economía mejora, pero la presión sobre el bolsillo sigue siendo fuerte
El comienzo de 2026 presenta señales económicas positivas para Colombia.
- El PIB creció un 2,9 %
- El desempleo bajó al 8,8 % en marzo
Sin embargo, la inflación sigue influyendo en las decisiones de consumo y podría situarse en el 6,3 % al cierre del año, lo que afectaría especialmente a:
- Niveles socioeconómicos bajos
- Hogares con cinco o más miembros
El consumidor no dejó de consumir, pero se volvió mucho más prudente a la hora de distribuir sus gastos.
¿Por qué el salario mínimo sigue afectando al consumo?
El aumento del salario mínimo sigue teniendo un efecto estructural en los hábitos de compra en Colombia.
Actualmente:
- Alrededor del 49 % de los hogares cuenta con al menos un miembro que depende de estos ingresos
El impacto es especialmente fuerte en:
- NSE 1 y 2
- Familias numerosas
Aunque el aumento supone un alivio económico, también genera nuevas presiones sobre:
- Precios
- Coste de la vida
- Capacidad adquisitiva real
El comprador colombiano reorganiza cada compra
El estudio revela que el consumidor es ahora más estratégico y selectivo.
Hoy, los hogares:
- Fragmentan el gasto
- Compran con más frecuencia
- Reducen el número de personas por acto
- Dan prioridad a categorías específicas
Durante el trimestre:
- La frecuencia de compra aumentó un 1,2 %
- Las unidades por acto disminuyeron
Esto refleja a un comprador que:
- Mantén la conexión activa
- Pero gestiona cada compra con mucho más control
El bienestar y el autocuidado cobran protagonismo
Uno de los cambios más importantes es que el crecimiento del consumo ya no se limita únicamente a las categorías básicas.
Las canastas que más avanzan están relacionadas con:
- Bienestar
- Salud
- Autocuidado
- Valor añadido
La belleza florece incluso en un contexto de dificultades económicas
La categoría de belleza registra:
- Crecimiento del 18 %
Por su parte, el segmento de:
- OTC
- Bebidas funcionales
- Alternativas a los lácteos
- Comida saludable
Crece:
- 15%
Esto demuestra que el consumidor sigue dispuesto a invertir en categorías que considera importantes para su bienestar físico y emocional.
Más que buscar únicamente el ahorro, los hogares están dando prioridad a dónde merece la pena invertir su dinero.
Incluso los hogares con menos ingresos buscan una relación calidad-precio superior
Otro hallazgo relevante es el aumento del consumo de productos de gama alta entre los hogares con menores ingresos.
A principios de 2026:
- Los sectores de bajos ingresos aumentaron un 8 % su gasto en marcas de lujo
Este comportamiento pone de manifiesto que:
- El consumidor no solo busca el precio
- Además, da prioridad a la calidad, la funcionalidad y el valor percibido
El crecimiento ya no depende únicamente del volumen
El estudio pone de manifiesto un cambio significativo en la lógica del consumo. El crecimiento actual se debe menos a que se compre en mayor cantidad y más a:
- Redistribución del gasto
- Selección deliberada de categorías
- Priorización de ocasiones concretas
- La búsqueda del valor añadido
El folleto:
- Ajusta el carrito
- Pero no deja de consumir
Un consumidor más racional, pero resiliente
A pesar de la situación económica, los hogares colombianos siguen mostrando una actitud activa en lo que respecta al consumo.
Lo que cambia es la lógica:
- Más racionalidad
- Más flexibilidad
- Más análisis en cada compra
El consumidor colombiano sigue presente en el mercado, pero hoy en día cada decisión de compra debe justificar mejor su valor.
¿Qué significa esto para las marcas y los minoristas?
La situación exige conocer mejor al consumidor.
Las marcas que quieran crecer deberán:
- Transmitir el valor de forma más clara
- Comprender las nuevas prioridades del hogar
- Equilibrar la accesibilidad y la diferenciación
- Vincular el bienestar con la oferta de productos
El crecimiento ya no depende únicamente del precio o el volumen, sino de la relevancia dentro de una cesta de la compra cada vez más selectiva.
El consumidor colombiano no está dejando de consumir: está reestructurando sus gastos para proteger su bienestar, su calidad de vida y el valor que percibe.
Preguntas frecuentes
¿Cómo está afectando el salario mínimo al consumo en Colombia?
El aumento del salario mínimo sigue influyendo en la reorganización del gasto de los hogares, especialmente entre los sectores socioeconómicos más desfavorecidos y las familias numerosas.
¿Está aumentando el consumo en Colombia?
Sí. La cesta de consumo masivo creció un 4,6 % en valor durante el primer trimestre de 2026.
¿Qué categorías están creciendo más?
Belleza, autocuidado, salud, bienestar y productos de alta gama.
¿Está dejando de comprar el consumidor?
No. El comprador sigue activo, pero compra de forma más racional, estratégica y selectiva.
¿Qué está pasando con el consumo de gama alta?
Incluso los hogares con ingresos más bajos están aumentando el gasto en marcas de gama alta, en busca de un mayor valor percibido.

